
Articulo
5 feb 2026
Ana Teresa Sucre
Tabla de contenidos
Hay personas que llegan a este tema por pura curiosidad. Y hay otras que, al leer “workaholic qué es”, sienten un pequeño nudo en el pecho, o un pensamiento que insiste en saber más, aunque no sepas muy bien por qué. Si este es tu caso, queremos empezar por algo importante: no estás mal ni roto. Si el trabajo se ha vuelto el eje de tu vida, tiene sentido que haya ocurrido así.
En este artículo explicamos qué significa ser workaholic, cómo se manifiesta, por qué ocurre, qué consecuencias puede tener y cómo empezar a construir una relación con el trabajo más consciente y amable.
¿Qué es ser workaholic?
Ser workaholic o tener una adicción al trabajo es una persona que siente una necesidad interna de trabajar, incluso cuando su cuerpo, sus relaciones o su bienestar piden pausa. El trabajo deja de ser una elección y se convierte en una obligación difícil de soltar.
La diferencia clave no está en la cantidad de trabajo, sino en la relación que tienes con él. Una persona workaholic puede seguir trabajando aunque esté agotada, enferma o emocionalmente desconectada, porque parar genera ansiedad, culpa o una sensación de vacío difícil de sostener.
Algunos ejemplos cotidianos:
Pensar constantemente en tareas pendientes mientras descansas
Revisar correos “por si acaso”
Sentir incomodidad en los momentos libres
Necesitar estar siempre haciendo algo productivo para sentirte tranquilo.
En estos casos, el trabajo funciona más como una respuesta automática que como una decisión consciente.
¿Cómo se comporta una persona workaholic en su día a día?
Algunas conductas asociadas al workaholism son:
Culpa al descansar: incluso en momentos de pausa, aparece la sensación de que deberías estar haciendo algo útil.
Necesidad de estar siempre ocupado: el vacío o el tiempo libre generan incomodidad o inquietud.
Dificultad para desconectar: el cuerpo está presente, pero la mente sigue en el trabajo.
Autoexigencia constante: nunca es suficiente, siempre hay algo más que mejorar o entregar.
Priorizar el trabajo por sobre vínculos y necesidades básicas: comer rápido, dormir poco o postergar encuentros importantes.
Estas conductas están socialmente validadas, lo que hace más difícil reconocerlas como señales. Además, suele haber una vivencia interna de tensión, alerta o miedo a parar, aunque hacia afuera se vea compromiso o éxito.
¿Por qué una persona puede volverse workaholic?
Volverse workaholic tiene más que ver con necesidades internas profundas que con el amor al trabajo en sí. Estas son algunas de las razones:
Búsqueda de seguridad: para muchas personas, trabajar ofrece una sensación de estabilidad y control frente a la incertidumbre. Cuando el mundo interno o externo se siente inseguro, el trabajo se convierte en un ancla: algo predecible, medible, donde “hacer más” parece proteger del miedo.
Necesidad de validación y reconocimiento: si el valor personal empezó a construirse en torno al rendimiento, el logro o la aprobación externa, trabajar puede volverse en la fuente central de valor personal. No se trabaja solo para cumplir tareas, sino para sentirse suficiente.
Miedo a parar: detenerse puede abrir espacio a emociones que han sido postergadas durante años: tristeza, vacío, enojo, cansancio profundo. En estos casos, mantenerse ocupado funciona como una forma de evitar el contacto con lo que duele o incomoda.
Sentido de identidad ligado al hacer: cuando la pregunta “¿quién soy?” se responde casi exclusivamente desde el rol profesional, el trabajo deja de ser una actividad y pasa a ser la base de la identidad. Soltarlo, incluso un poco, puede vivirse como perderse.
Desde el enfoque de la Terapia IFS (Internal Family Systems), estas dinámicas pueden entenderse como partes internas que empujan a trabajar sin descanso para protegerte. No buscan hacerte daño; intentan mantenerte a salvo de experiencias que en algún momento fueron demasiado difíciles. Comprender esto permite dejar de luchar contra el impulso a trabajar y empezar a escucharlo con más curiosidad y compasión.
¿Qué diferencia hay entre ser workaholic y ser una persona comprometida con su trabajo?
Persona comprometida | Persona workaholic |
Trabaja desde la elección y puede parar cuando lo necesita | Trabaja desde una obligación interna difícil de soltar |
Puede desconectar y estar presente fuera del trabajo | La mente sigue en el trabajo incluso en momentos de pausa |
El trabajo se vive con disfrute y sentido | El disfrute se mezcla con tensión y autoexigencia constante |
El trabajo convive con otras áreas de la vida | El trabajo ocupa un lugar central y desbalancea el resto |
Muchas personas se preguntan si son workaholic o simplemente muy comprometidas con su trabajo. A simple vista, ambas situaciones pueden parecer lo mismo: esfuerzo, dedicación y alto nivel de implicación.
Sin embargo, la diferencia no está en la cantidad de horas ni en los resultados, sino en lo que ocurre por dentro. Más que mirar cuánto trabajas, vale la pena observar desde dónde lo haces y a qué costo.
¿Qué consecuencias tiene ser workaholic a largo plazo?
El impacto de la adicción al trabajo no suele aparecer de forma brusca ni evidente. En la mayoría de los casos, las consecuencias se instalan lentamente, casi en silencio, y por eso pueden pasar desapercibidas durante mucho tiempo, mientras la actividad laboral sigue ocupando cada vez más espacio.
Desgaste emocional y salud mental: el exceso de trabajo sostenido en el tiempo puede derivar en irritabilidad, apatía, dificultad para disfrutar y una sensación persistente de vacío. El estrés crónico se normaliza y la vida personal empieza a quedar en segundo plano, aumentando el riesgo de burnout.
Desconexión interna progresiva: cuando el foco está siempre en el hacer, se pierde contacto con las propias necesidades, emociones y límites. Es común que les cueste identificar qué sienten o qué desean fuera del trabajo, incluso en su tiempo libre.
Impacto en las relaciones personales: Las relaciones sociales pueden volverse más funcionales que nutritivas, generando distancia, aislamiento social o conflictos sutiles que afectan la calidad de vida.
Consecuencias en la salud física: el cuerpo suele manifestar lo que no se escucha internamente. Tensión constante, problemas de sueño, cansancio crónico u otros problemas de salud aparecen como señales de alerta, aunque no siempre se asocien de inmediato al trabajo.
Pérdida gradual de sentido y disfrute: incluso cuando hay logros, el perfeccionismo y la autoexigencia impiden registrar satisfacción. Lo que antes motivaba empieza a vivirse como una carga
Estas consecuencias no aparecen porque alguien trabaje mucho, sino por sostener el trabajo desde una exigencia interna constante, sin espacios reales de pausa, cuidado y conexión con uno mismo.
¿Cómo prevenir una relación poco saludable con el trabajo?
Prevenir una relación poco saludable con el trabajo no consiste en exigirte hacer menos, sino en desarrollar mayor conciencia sobre cómo te relacionas con tu actividad laboral antes de que el desgaste se vuelva profundo.
Registrar señales internas: irritación, cansancio constante o dificultad para descansar suelen aparecer antes de que el rendimiento laboral se vea afectado. Cuestionar el impulso automático a hacer puede ayudarte a detectar cuándo trabajas desde la urgencia y no desde la elección.
Establecer límites claros: cuidar pequeños límites, horarios, mensajes fuera de la jornada, espacios de descanso, protege la energía desde la que trabajas.
Mirar el impacto en los vínculos: observar cómo el trabajo afecta la relación con compañeros de trabajo, familia o amistades ayuda a detectar cuándo empieza a ocupar demasiado lugar.
Observar tu relación con el tiempo: notar qué pasa durante la jornada laboral, las horas extras y los fines de semana puede dar señales tempranas de desequilibrio.
Cuestionar la identificación con el rol laboral: ser responsable no equivale a ser trabajólico; tu valor no se reduce a tus tareas laborales. Preguntarte “¿esto nace del deseo o del miedo?” puede abrir una relación más consciente con tus tareas laborales.
Buscar apoyo a tiempo: apoyarte en el departamento de recursos humanos o buscando ayuda psicológica profesional, puede ser una forma de prevención, no una señal de fracaso.
Prevenir es, en esencia, no desconectarte de ti mientras trabajas y sostener una relación consciente con el trabajo, donde el hacer no silencie lo que necesitas registrar y cuidar.
¿Cómo superar el workaholismo sin dejar de trabajar?
Superar el workaholismo no significa dejar el trabajo, sino cambiar la relación con él para que deje de ser una obligación constante y vuelva a ser una herramienta que te permita crecer sin agotarte.
1. Reconoce la función del trabajo
Muchas veces el trabajo cubre miedos, inseguridades o emociones difíciles. Identificar qué necesidad interna estás intentando satisfacer es el primer paso.
2. Escucha tus partes internas
En lugar de luchar contra la necesidad de trabajar, observa qué partes de ti empujan a estar ocupado y qué intentan proteger. Comprenderlas reduce la urgencia y la culpa.
3. Introduce pausas y rituales de desconexión
Pequeños descansos durante el día, un cierre consciente de la jornada y actividades que reconecten con tu cuerpo y emociones ayudan a estar más presente y disminuir la tensión.
4. Redefine tu relación con el tiempo y la productividad
Diferencia entre hacer por elección y hacer por miedo. Establece límites claros y aprende a delegar o decir “no” sin culpa.
5. Reconoce y celebra tus logros
Detente a notar lo que ya completaste, aunque sea pequeño. Esto ayuda a contrarrestar la autoexigencia y aumenta la satisfacción personal.
6. Acepta que es un proceso gradual
Habrá días difíciles y retrocesos. La clave es mantener la conciencia y la amabilidad contigo mismo mientras construyes un equilibrio sostenible.
7. Busca apoyo profesional
Terapia o coaching, te permite dialogar con las partes internas que sostienen la adicción al trabajo, transformando el impulso a trabajar en una elección consciente.
No se trata de trabajar menos, sino de trabajar desde un lugar de elección y bienestar, donde tus talentos se expresen sin que tu cuerpo, mente o relaciones paguen el precio.
¿Cómo puede ayudarte la terapia IFS a comprender el workaholism?
La terapia IFS ofrece un espacio seguro para explorar tu mundo interno sin juicios. En lugar de luchar contra el impulso a trabajar o sentir culpa por no parar, te ayuda a entender qué partes de ti están detrás de esa necesidad y a dialogar con ellas desde la curiosidad y la compasión. Este enfoque permite transformar gradualmente la relación con tu trabajo, sin renunciar a lo que te apasiona ni al rendimiento que deseas.
En lapractica vemos el workaholism no como un defecto, sino como una estrategia que alguna parte de ti aprendió para protegerte. Tal vez no se trata de trabajar menos, sino de escucharte más y recuperar espacios de pausa y disfrute.
Si quieres empezar a explorar esto, agenda una sesión demo gratis y descubre cómo dar tus primeros pasos hacia un equilibrio real.
Preguntas frecuentes
¿Una persona workaholic puede disfrutar su trabajo?
Sí, pero el disfrute suele estar mezclado con tensión, ansiedad o autoexigencia constante, lo que reduce la sensación de satisfacción plena.
¿Ser workaholic siempre es algo negativo?
No es una etiqueta ni un fallo personal; es una señal de que la relación con el trabajo merece atención y cuidado.
¿El workaholism tiene que ver con la autoestima?
Muchas veces sí, porque el valor personal puede quedar atado al rendimiento y a la aprobación externa, en lugar de basarse en quién eres.
¿Se puede dejar de ser workaholic sin dejar de trabajar?
Sí. El cambio está en transformar la relación con el trabajo, aprendiendo a elegir cuándo y cómo involucrarte, sin perder bienestar.
¿Cómo ayudar a un workaholic?
Con empatía y comprensión, escuchando sin juzgar ni imponer cambios, y acompañando en el reconocimiento de sus límites y necesidades.
Por
,
Ana Teresa Sucre trabajó más de 12 años liderando proyectos de marketing para marcas globales como Hewlett Packard, Revlon y Microsoft, antes de descubrir que su verdadera pasión estaba en el área de salud mental y bienestar. Desde entonces, se ha formado, explorado y vivido distintos enfoques terapéuticos.
A partir de su propio proceso personal, se acercó al modelo terapéutico Internal Family Systems (IFS), un enfoque que ha transformado su manera de comprender y relacionarse con su mundo interior. En 2024 completó la certificación oficial de Nivel 1 (Instituto IFS).
Hoy forma parte del equipo de lapractica, donde une su experiencia profesional con su propósito personal: brindar herramientas a otros en su camino hacia una vida más consciente, conectada y auténtica.
Este artículo refleja su experiencia personal y no sustituye asesoramiento psicológico profesional.
Continúa leyendo

Workaholic: qué es y cómo dejar de vivir atrapado en el trabajo

¿Qué es ansiedad? Síntomas, causas y cómo manejarla

Qué consecuencias tiene el estrés: impacto físico, emocional y acciones prácticas

¿Cómo tener paz mental? Descubre los hábitos que mejoran tu vida

¿Cuáles son los tipos de apego y cómo se manifiestan en tus relaciones?

¿Qué es la comunicación asertiva? Tipos, características, técnicas y ejemplos

¿Qué es una vida plena y cómo puedes alcanzarla?

Reconectar con uno mismo: más allá de la autoayuda y el “trabajo interior”